Reclamación de accidentes en Oviedo y Avilés-Corvera de Asturias

En Abastur Abogados Asesores somos un despacho de abogados ubicado en Oviedo y en Avilés-Corvera de Asturias, cuya misión es ofrecer un servicio jurídico de alta calidad y con una atención completamente individualizada. Entre los servicios que ofrecemos, se encuentra también la asistencia ante accidentes de tráfico. Si quiere saber más acerca de esta cuestión, le invitamos a que siga leyendo.

Asistencia legal ante accidentes

Si bien nuestros servicios son utilizados frecuentemente ante accidentes de tráfico, también podemos asistirle en otro tipo de situaciones similares. Es el caso de accidentes sufridos en el transporte público, en supermercados y almacenes, en la vía pública, etc. Solo tiene que explicarnos qué tipo de accidente ha sufrido y nuestro equipo se encargará de ayudarle de forma totalmente personalizada.

Elija a un abogado independiente

Es frecuente que, si hemos tenido un accidente de tráfico, la compañía aseguradora nos ofrezca un abogado de su propio equipo. Puede ser una opción útil, pero hay que tener en cuenta que los intereses de la aseguradora no siempre coinciden con los de la persona accidentada, ya que las compañías de seguros suelen tener Convenios entre ellas, hasta determinados límites de indemnización. Por ello, es mejor buscar un profesional independiente que defienda nuestros intereses y que no esté sujeto a ningún límite determinado.

Plazos para reclamar

Hasta el año 2015, las personas que deseaban reclamar por un accidente de tráfico tenían dos opciones para hacerlo: la vía Civil y la Penal. Sin embargo, como decimos, tras el 1 de julio de 2015 se cambió la legislación. Desde entonces la vía preferente para reclamar es la Civil, en la cual contaremos con un año para efectuar la reclamación.

La vía Penal queda reservada para los casos de mayor gravedad, como son aquellos en los que se ha producido el fallecimiento del siniestrado, lesiones graves o muy graves que deriven en incapacidad, conductores que se encontraban bajo el efecto del alcohol o las drogas, etc. En estos casos, el plazo para reclamar será también de un año. Le recomendamos que, en caso de duda, se ponga en contacto con nosotros lo antes posible.

Valoración de secuelas

Si hemos sido víctimas de un accidente y deseamos reclamar, para poder recibir una indemnización será necesario que se valoren la secuelas sufridas. Vamos a explicarle cómo se lleva a cabo este proceso.

Como las faltas se han despenalizado del vigente Código Penal, salvo excepciones, los traumatismos de carácter leve no serán competencia de los Juzgados de Instrucción, como ocurría antes. En su lugar, la persona que reclame los daños deberá entregar su propio informe pericial, el cual es realizado por un médico especialista en esta materia. En ese informe constará la descripción de las secuelas, así como la relación de causalidad entre estas y el accidente. Se intentará demostrar, en resumen, que el accidente fue el causante de las lesiones producidas en la persona que reclama. Cuando el abogado haya recibido el informe de Valoración Corporal, cuantificará las lesiones.

En los juicios civiles (que es la vía habitual para reclamar los accidentes de tráfico), siempre se puede pedir que cuantifique las lesiones un perito designado por el propio Juzgado, en lugar de que lo haga una aseguradora, si no estamos de acuerdo con la valoración emitida por la misma.

Otra opción es presentar una denuncia ante el Juzgado de lo Penal, buscando que se tramiten unas Diligencias Previas. Estas Diligencias Previas sirven para esclarecer los hechos y para que pueda valorar las lesiones un médico forense, de forma que determine si las considera leves o graves. Si las lesiones fuesen leves, la consecuencia sería que se archivaría el asunto; en cambio, si son graves o muy graves, el procedimiento Penal continuará por la vía abreviada.

Entendemos que el manejo de las distintas vías legales pueda ser algo complejo, ya que se requieren conocimientos jurídicos sobre la materia. Es por eso que, si tiene dudas, lo mejor es que contacte con nosotros antes de realizar ninguna actuación: nuestro equipo será el encargado de valorar su caso y de aconsejarle una opción u otra, de forma que salga beneficiado y sus intereses queden defendidos de la mejor forma posible.



Si he sufrido un accidente, ¿debo llamar a la Policía?

Ante un accidente, además del correspondiente equipo sanitario que atienda a las víctimas, puede ser muy conveniente avisar también a los Cuerpos de Seguridad. Hay que tener en cuenta que, si queremos rellenar el Parte de Accidente y la otra parte se niega a hacerlo, tenemos derecho a que la Policía o la Guardia Civil realice el correspondiente atestado sobre lo sucedido. Así pues, si nos encontramos en esta situación y la otra persona se niega a colaborar, aconsejamos avisar a la Policía.

El atestado debería incluir datos como el lugar donde se ha producido el accidente, medidas de la calzada, señales de tráfico que había en en lugar del accidente, grado de iluminación, y condiciones atmosféricas. Este documento podrá servir para recoger la versión de las dos partes, de forma que se señalen los perjuicios materiales y personales y se recojan las declaraciones de los testigos, cuando los haya.

Si la Policía, dada las circunstancias, no tuviera obligación de formular el atestado, lo habitual es que tome nota de lo ocurrido y realice un informe. Sin embargo, si observamos que la Policía se limita a convencer a las partes de que rellenen el parte de accidente, desvinculándose del suceso, aconsejamos que la víctima realice fotografías de lo sucedido, que tome nota de los nombres de los testigos y que acuda a un hospital para que realicen el citado informe.

¿Cuánto deberé pagar por reclamar un accidente de tráfico?

Es normal que, ante una reclamación judicial, nos preguntemos cuál será el coste de dicho servicio. Hay que tener en cuenta en este aspecto que, gracias a la supresión de las tasas judiciales, existe un acceso más igualitario a la Justicia. Por ello, partimos de una mejora respecto a años anteriores.

Por otra parte, le informamos de que en la mayoría de los contratos de aseguramiento se permite que el interesado pueda contar con un abogado de la propia aseguradora, o bien que contrate libremente a un abogado y procurador que represente sus intereses. En este último caso, y dependiendo de los límites que marque la póliza, podrá pedir el reintegro de los honorarios de dichos profesionales. En definitiva, la cuestión económica no debe preocuparle en exceso a la hora de reclamar por su accidente, debido a los motivos que acabamos de señalar.

Secuelas físicas más habituales

Existen una serie de consecuencias o secuelas que son las más frecuentes ante accidentes viales. Entre ellas, podemos citar las siguientes:

  • Latigazo cervical, así como roturas óseas (costillas, clavículas, caderas, tibia y peroné…); lesiones oculares, etc.
  • Lesiones relativas al aparato reproductor, al sistema cardiovascular, y a órganos y vísceras (aparato digestivo, hígado, vías urinarias, laringe…).
  • Secuelas graves, como las que afectan al sistema cerebral (paraplejías, tetraplejías…), las que afectan a los sentidos (problemas de visión, daño en los oídos…), u otras.
  • Estos son algunos ejemplos habituales en accidentes de tráfico, pero pueden darse otras distintas. Sea cual sea la lesión, durante el procedimiento legal se hará un examen de las mismas y se procederá a cuantificarlas, de forma que posteriormente se ofrecerá una indemnización a la persona afectada.



    Latigazo cervical: qué es y cómo se valora

    Ante un accidente de trafico, la columna humana se desplaza adelante y atrás, trazando un recorrido similar al de un látigo. Este hecho, cuando tiene la suficiente envergadura, puede producir secuelas que se tendrán en cuenta a la hora de realizar una indemnización.

    Para diagnosticar que efectivamente se ha producido este latigazo, se seguirán los siguientes parámetros:

    • No debe existir otro motivo que justifique la lesión.
    • Los síntomas deben haber aparecido en un tiempo razonable. Normalmente, el tiempo que se usa como referencia es el de las 72 horas siguientes al accidente.
    • Debe existir una relación entre la parte del cuerpo afectada por la víctima y la lesión sufrida.
    • La lesión debe presentar suficiente intensidad, por lo que se valorará la gravedad del accidente y las circunstancias que afecten a la probabilidad de existencia de la lesión.

    Si existe un informe médico concluyente, la lesión deberá ser indemnizada obligatoriamente. Por ‘concluyente’ se entiende aquella situación médica que no pueda ser controvertida ni ser objeto de dudas, que tenga carácter incuestionable y que refleje unas evidencias definitivas, claras y palmarias sin ningún tipo de deducción. Si se dan estas premisas, como decimos, se tendrá derecho a recibir una indemnización.

    Los perjuicios personales que se indemnizan son, por un lado, los perjuicios personales básicos (es decir, comunes a todos aquellos en esta situación) y los perjuicios personales particulares, estos últimos, referentes a la situación personal de cada afectado. Los perjuicios calificados como moderados se indemnizan con 52 euros; los graves, con 75 euros; y los muy graves, con 100 euros. También se indemnizarán las intervenciones quirúrgicas, con un rango de entre 400 y 1600 euros, dependiendo de factores como la complejidad de la operación y el tipo de anestesia utilizado.

    Si las secuelas del accidente tienen el carácter de leves no bastarán las manifestaciones de la víctima, sino que también harán falta pruebas diagnósticas que determinen la existencia de dolor.

    Todas estas cuestiones le serán explicadas en nuestro Despacho, donde le ayudaremos a resolver sus dudas, por lo que una vez más le invitamos a que contacte con nosotros y nos explique qué le ha ocurrido. Nuestro equipo se encargará de ayudarle durante el resto del proceso.



    Lucro cesante

    Cuando una persona no puede desempeñar su trabajo o atender su negocio a causa de unas secuelas, decimos que estamos ante una situación de lucro cesante. Por ejemplo: una persona, a raíz de un accidente que le ha supuesto la rotura de un hueso, se ve imposibilitado de ir a trabajar durante un mes. Esta situación es también tenida en cuenta por nuestra legislación, de forma que se computarán no solo las secuelas en sí mismas, sino también la pérdida de capacidad de ganancia.

    El lucro cesante no se aplica única y exclusivamente a personas que desempeñan un trabajo remunerado, sino que también se aplica a otras personas, como las amas de casa. Para calcular el importe del lucro cesante, se multiplican los ingresos netos de la víctima (o una estimación de la dedicación a la contribución en el hogar) por un coeficiente actuarial.

    Los ingresos que se tendrán en cuenta son los percibidos en el año anterior al accidente, o bien una media aritmética de los obtenidos en los tres años anteriores, si esta cantidad fuese superior.

    En el supuesto de las lesiones temporales, el lucro cesante se calcula teniendo en cuenta la pérdida temporal de ingresos netos. Esto se realizará en referencia a los percibidos en los periodos análogos del año anterior al accidente, o bien a la media de los conseguidos en los tres años inmediatamente anteriores cuando esta cantidad sea superior, debiéndose deducir las prestaciones de carácter público que hubiera recibido la víctima por el mismo concepto (es decir, prestaciones por incapacidad temporal o permanente). Si quien ha sufrido las lesiones temporales fuera un ama de casa, este lucro cesante se valorará en función de la cantidad diaria de un salario mínimo interprofesional anual con un máximo de una mensualidad cuando no existan secuelas o estas sean inferiores a tres puntos.

    Existen otros casos particulares, como el desempleo o los casos en los que la persona queda inhabilitada para trabajar, en los cuales el cómputo se hace de otra forma. En dichos casos, le recomendamos que nos consulte, para así poder informarle con más detalle.



    Incapacidad permanente

    Una incapacidad permanente es aquella que, en principio, va a permanecer durante todo el tiempo que viva la persona afectada. Por ejemplo, podemos citar los casos en los que una persona tiene lesiones medulares (paraplejía, tetraplejía), aunque pueden darse muchos otros casos. Lo característico de estos casos es que la lesión va a durar toda la vida, por lo que este hecho se tendrá en cuenta para calcular una indemnización. En función de la gravedad de dicha lesión, corresponderá una cantidad u otra:

    • Si la incapacidad permanente es de tipo leve, corresponderán hasta 19.172 euros.
    • Si es moderada, el tramo se situará entre los 19.172 y los 95.826 euros.
    • Si es grave, podrá llegar hasta 191.725 euros.
    • Y si es muy grave, podrá llegar hasta los 383.450 euros, sumados al factor anterior de incapacidad absoluta. Estos casos son los que se conocen como gran invalidez, en los cuales el accidente requiere de asistencia para los actos más básicos de su vida diaria, como comer y asearse. Como en estos es habitual la habilitación de la vivienda o la ayuda de terceras personas, estas circunstancias deberán ser compensadas.

    Otro factor a tener en cuenta es la pérdida de la calidad de vida, que toma en consideración aspectos psicológicos o morales. Esto puede darse, tanto en el accidentado como en sus familiares, por la alteración que supone en la vida diaria. Esta pérdida de la calidad de vida tiene varios grados: perjuicio muy grave, perjuicio grave, y perjuicio moderado o leve.



    Daño corporal: valoración

    La valoración del daño corporal que haya sufrido una persona se rige en función del principio de la restitutio in integrum, es decir, la reparación integral del daño. Si bien se entiende que no siempre es posible deshacer un daño, sí que se busca que al menos este sea indemnizado en toda su extensión. Con este fin, se incluyen los daños y perjuicios que ha sufrido la víctima, teniendo en cuenta sus circunstancias personales, familiares y sociales. Esta reparación integral hace referencia no solo a las secuelas físicas, sino también a las que tengan la consideración de secuelas morales o extrapatrimoniales.

    Los daños a valorar, en definitiva, incluirán tanto las secuelas (físicas y morales), como las lesiones temporales y el fallecimiento de la víctima, en caso de que se produzca.



    Perjuicio estético

    Como consecuencia de un accidente, puede ocurrir que la persona afectada sufra cicatrices o deformidades que le supongan un perjuicio estético. Esta circunstancia se tendrá en cuenta a la hora de indemnizarle. Dicha indemnización es compatible con las operaciones de cirugía plástica que sean necesarias, en su caso, para la corrección del perjuicio.

    La valoración de este hecho depende del grado que presente el perjuicio estético, pudiendo ir del perjuicio ligero, al moderado o medio.

    De forma complementaria se tendrán en cuenta también los daños morales que ha provocado dicho perjuicio. Para valorarlo (siempre que se hayan recibido al menos 36 puntos de valoración en perjuicio estético), influirán factores como la extensión del perjuicio y la identidad del perjudicado, así como su edad.

    Si tiene alguna duda sobre este o cualquier otro aspecto relacionado con la indemnización tras el accidente, nuestro equipo de abogados en Oviedo y Avilés-Corvera de Asturias se encargará de guiarle adecuadamente y de resolver todas sus dudas.



    Perjudicados en caso de fallecimiento

    Si un accidente causa la muerte de la persona accidentada, se tendrán en cuenta como perjudicadas a una serie de personas que vamos a señalar.

    • En primer lugar, se tendrá en cuenta como perjudicado al cónyuge viudo, siempre que no se encontrase legalmente separado. El cónyuge recibe un importe fijo de indemnización hasta los quince años de convivencia, según la edad de la víctima, así como un incremento por cada año adicional. Existen algunas personas asimiladas al cónyuge, como es el caso de las parejas de hecho que después contraen matrimonio. En tal caso, los años de unión de hecho se sumarán a los años de unión conyugal.
    • Los ascendientes (es decir, los padres) también tendrán derecho a una indemnización, de forma que cada progenitor recibirá un importe fijo. Este importe es distinto según si el hijo tenía hasta 30 años o si tenía más de dicha edad.
    • Los descendientes también se incluyen como perjudicados. En este caso, a los hijos les corresponde una cantidad fija en función de su edad, teniendo en cuenta varias etapas: la primera, que va hasta los 14, y la última, que va a partir de los 30. Los nietos tienen derecho a indemnización en el caso de que falleciera su padre, el cual fuera hijo del abuelo fallecido. En tal caso, les corresponde una cantidad fija con independencia de su edad.
    • Los hermanos del fallecido también tienen derecho a indemnización: recibirán una cuantía fija que varía en función de la edad que tengan (según si tienen 30 años o más).
    • En último lugar se encuentra el grupo de allegados, el cual incluye a personas que, sin tener la condición de perjudicados, hubieran convivido familiarmente con la víctima durante un mínimo de cinco años anteriores al fallecimiento y fueran cercanas a ellas en parentesco o afectividad. Dichas personas tienen derecho a una cantidad fija, independientemente de su edad.


    Cuantía de las indemnizaciones

    A la hora de calcular la indemnización por accidente, hay que tener en cuenta el aumento que se experimenta por el paso del tiempo. De esta forma, cuando se hayan producido daños en la víctima, la cuantía indemnizatoria por muerte se incrementa en un 50% sobre la normativa legal anterior. En caso de que existan secuelas, el porcentaje de aumento sobre la legislación anterior será de un 35%.

    Para realizar el cálculo de las secuelas en casos de accidentes que cursen con discapacidad de la víctima, se distinguirá entre el perjuicio patrimonial básico y los gastos específicos. En este último supuesto se incluirá (si se producido el fallecimiento) el funeral y entierro de la víctima, así como su traslado desde el lugar de la muerte hasta el lugar del entierro. Si la víctima hubiera fallecido en el extranjero, se tendrán en cuenta los gastos de repatriación.

    Un caso concreto es el que puede darse cuando dos personas se encontraban unidas en régimen de pareja de hecho, no existiendo unión matrimonial entre ellas. En casos de accidente en los cuales la unión era de este tipo, el Tribunal Supremo exige que se cumplan una serie de requisitos para así tener derecho a la indemnización. En concreto, para que la unión de hecho quede asimilada al matrimonio, se deben cumplir los siguientes requisitos:

    • Como primer requisito, debe existir una convivencia de pareja.
    • Además, dicha convivencia debe tener carácter permanente y estable. Para ello se suele exigir que la duración de la pareja de hecho sea de, al menos, un año.
    • También será necesario que la convivencia sea pública notoria. Esto se podrá demostrar con el empadronamiento, así como a través de determinados hechos, como ser beneficiario de una póliza de seguro por fallecimiento o accidente.


    Indemnización en caso de pérdida del nasciturus (feto)

    Un accidente de tráfico en el cual se encontraba una mujer embarazada puede provocar que, desafortunadamente, el feto fallezca como consecuencia de las lesiones. En estos casos, el cónyuge tendrá derecho a una indemnización, la cual será más elevada si el feto tenía más de 12 semanas de gestación. Este tipo de indemnización se basa en un resarcimiento de tipo moral, y supone un incremento de la indemnización principal que el afectado debe recibir por el daño sufrido.

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