Pensión de alimentos

Cuando se produce una separación o divorcio con hijos, el progenitor no custodio deberá abonar al progenitor que posea la custodia sobre los hijos una pensión de alimentos que será destinada a sufragar las necesidades de los hijos.

La pensión alimenticia se define como el deber que se impone a una o varias personas por la cual se debe asegurar la subsistencia de los hijos en común. En este concepto entran en juego dos partes: una acreedora o conocida como alimentista, con derecho a exigir y recibir los alimentos, y otra parte deudora o alimentante, que tiene el deber legal y moral de prestarlos a la parte alimentista.

Las necesidades que cubrirá la pensión alimenticia comprenden gastos relacionados con la manutención de los hijos, gastos médicos, de escolarización...

Es importante acordar la cuantía de la pensión de alimentos en el Convenio Regulador, un documento que recoge todos los acuerdos a los que ha llegado la pareja y que regularán su relación tras el divorcio o separación. En España existe un baremo orientador no vinculante que puede ofrecer una información aproximada sobre la cuantía de dicha prestación. Si la pareja no llega a un acuerdo sobre dicha cantidad, se puede recurrir a la ayuda de un Juez para dictar una sentencia y finalizar el proceso.


¿Qué incluye la pensión de alimentos?

Esta prestación cubrirá diferentes gastos, que se dividirán en gastos ordinarios y extraordinarios, y también en un tercer grupo conocido como gastos voluntarios.

Los gastos ordinarios son aquellos que se derivan de la crianza de los hijos, y son necesarios para su manutención. Incluyen los costes derivados de su alimentación, ropa, enseres personales, material escolar, atención sanitaria, vivienda... Estos gastos son tenidos en cuenta para calcular la cuantía final de la pensión de alimentos.

Durante la vida del hijo o hijos de la pareja pueden surgir otros gastos que no sean tenidos en cuenta a la hora de establecer la pensión, pero que sean igualmente necesarios para el desarrollo del niño. Por ello, se denominan gastos extraordinarios, un tipo de gastos que no son habituales ni periódicos a diferencia de los ordinarios, y que no pueden preveerse a la hora de calcular la pensión. Pueden ser gastos como la compra de gafas, ortodoncias, clases de apoyo escolar... Estos costes deben cubrirse por ambos progenitores al margen de la pensión alimenticia, distribuyendo el importe de dichos gastos según lo que establezca el Convenio Regulador o la sentencia judicial.

Por último nos encontramos con los gastos voluntarios, aquellos que no son necesarios para cubrir necesidades básicas. Se incluyen aquellos derivados de las actividades extraescolares de los hijos, actividades culturales y de ocio... Tampoco se incluyen dentro de la pensión de alimentos y deben abonarse por el progenitor que haya decidido aceptarlos. Si ambos padres consienten deberán hacer frente al mismo según lo que hayan acordado en el Convenio, o bien según lo dictado en sentencia.


¿Hasta qué edad debe abonarse la pensión de alimentos?

La pensión de alimentos no se extingue cuando los hijos en común de la pareja divorciada o separada cumplen la mayoría de edad. A partir de los 18 años, el progenitor que deba abonar la pensión de alimentos continuará haciéndolo mientras los hijos se estén formando y no dispongan de recursos económicos propios. En este caso, se deberá seguir abonando la pensión al otro progenitor para que este disponga de la cuantía económica y pueda destinarla al cuidado de los hijos, a pesar de que sean mayores de edad y continúen estudiando.

Los alimentos se dejarán de prestar en los siguientes casos:

  • Cuando el alimentante o alimentista fallezca.
  • Cuando el patrimonio del alimentante haya disminuido hasta tal punto que no puede satisfacer las necesidades de sus hijos sin sacrificar la suyas propias o las de su familia.
  • Cuando el alimentista pueda ejercer un oficio o profesión, o haya visto incrementada su fortuna de tal manera que no necesite una pensión alimenticia para satisfacer sus necesidades.
  • Cuando el alimentista hubiese cometido alguna falta que dé como lugar a su desheredación.
  • Cuando el alimentista sea descendiente del obligado a prestar los alimentos y la necesidad de este provenga de una mala conducta o de falta de aplicación en su trabajo, mientras subsista esta causa.

Actualización de la pensión de alimentos

La pensión de alimentos podrá variar según el cambio de circunstancias tanto de los progenitores como de los menores. Puede darse el caso de que los hijos tengan necesidades extra que deban ser sufragadas por el otro progenitor, por ejemplo, en el caso de que el hijo tenga un accidente y necesite recibir asistencia sanitaria.

La pensión también podrá modificarse para ajustarse al patrimonio económico del alimentante. Si su poder adquisitivo se ha visto reducido, podrá solicitar una reducción en la cuantía de la prestación. Así mismo, también podrá exigirse una cuantía mayor si el patrimonio del alimentante ha aumentado.

Existen diversas bases de actualización existentes que determinarán la cuantía de la pensión alimenticia. Lo más común es actualizar de forma anual la prestación para ajustarse al IPC.

La actualización de la pensión de alimentos por cualquier circunstancia se realizará mediante un procedimiento judicial de modificación de medidas, permaneciendo la cantidad fijada al principio hasta que no sea dictada una nueva sentencia.


Impago de la pensión de alimentos

El incumplimiento de la obligación de prestar alimentos conlleva a iniciar un procedimiento de ejecución sobre los bienes del obligado a prestarlos. También puede traer consigo responsabilidades penales, puesto que el impago de la pensión durante dos meses consecutivos o cuatro meses no consecutivos puede traer consigo la comisión de un delito de abandono de familia, castigado con penas de prisión de tres meses a un año.

El Juez será el encargado de determinar si embarga todos los ingresos del alimentante o una parte de ellos.

En caso de que se produzca un impago de los alimentos, el Estado se encargará de abonar dicha pensión cuando se cumpla una serie de requisitos.


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