Indemnización por secuelas de accidente de tráfico

A la hora de reclamar una indemnización por accidente de tráfico, uno de los puntos clave a seguir es realizar una valoración de las secuelas físicas que ello nos ha causado.

Las secuelas son todas aquellas consecuencias derivadas del accidente de trabajo que se traducen en deficiencias físicas, intelectuales, orgánicas y sensoriales, además de los perjuicios estéticos derivados de las lesiones, que persisten aún finalizado el periodo de curación.

El beneficiario de dicha indemnización puede ser tanto el propio afectado como los familiares de una víctima que no puede llevar a cabo actividades diarias y necesita la ayuda de estos.

Las diferentes secuelas que podemos reclamar son el perjuicio personal básico, el perjuicio personal particular y el perjuicio patrimonial.


Perjuicio personal básico por secuelas

La cuantía económica que podremos reclamar por las secuelas derivadas del accidente de tráfico estará sujeta a un baremo médico, en el cual se asigna un número de puntos a cada secuela. Dependiendo de cada tipo de secuela, podremos hallar en algunas de ellas un rango de puntos que se le otorgará según la intensidad de la secuela. Estos puntos deberán ser otorgados por un médico especialista en valoración de los años corporales.

Tras obtener la suma del total de los puntos se remitirá al baremo económico, que especificará la cuantía de la indemnización por lesiones según el total de puntos obtenidos en el baremo médico, considerando también la edad de la víctima en el momento en el que sucedió el accidente.

Estas secuelas, a su vez, se dividirán en dos subtipos, que son los siguientes:


Secuelas funcionales

El daño funcional, bien sea de tipo psicofísico, orgánico o sensorial, se clasifica a su vez en diferentes categorías:

Secuelas concurrentes

Este caso se da cuando de un mismo accidente de tráfico, la víctima sufre más de una secuela. Las secuelas individuales y las concurrentes no se valoran con el mismo baremo, puesto que en caso de que la víctima tuviera varias lesiones, no bastaría con realizar la suma de los puntos por cada secuela.

Para calcular la indemnización por secuelas concurrentes habrá que aplicar la conocida como fórmula de Balthazar. Gracias a esta fórmula obtendremos la puntuación real de las secuelas concurrentes, que después se consultará en el baremo económico.

Secuelas interagravatorias

Son aquellas lesiones concurrentes que se derivan del mismo accidente y afectan a funciones comunes, es decir, que la unión de todas ellas influye en una agravación significativa de cada una de ellas de forma individual. Es importante recalcar el hecho de que estas lesiones, para ser consideradas como interagravatorias, afecten a una misma función común.

Las secuelas interagravatorias guardan una correlación con las conocidas como secuelas bilaterales, que son las que afectan a dos miembros iguales, como los brazos o las piernas. Esto produce un perjuicio extra que ya se contempla en el baremo.


Secuelas agravatorias del estado previo

En los supuestos en los que la secuela agrave una patología que el afectado sufriera con anterioridad al accidente de tráfico, se adjudicará la puntuación contemplada en el baremo o bien se aplicará una fórmula aritmética que ayude a valorar de forma exacta la afectación de la secuela en el estado de salud del afectado de forma previa al accidente.


Secuelas estéticas

Las secuelas estéticas son el daño que afecta y agrava la imagen física de la persona, bien sea de forma estática (cicatrices, marcas…) o dinámica (una cojera). Un agravante sobre estas secuelas es la imposibilidad de poderlas corregir mediante cirugía estética. Si se pudiera recurrir al uso de la cirugía para reparar las secuelas estéticas, se podría reclamar una indemnización para poder sufragar los gastos por la operación.

La valoración de las secuelas estéticas depende de diversos factores como el grado de visibilidad de la lesión y su atracción a la mirada, la reacción emotiva del afectado y la influencia que esta pueda tener en sus relaciones interpersonales.

Estas secuelas se gradúan a varios niveles según la repercusión estética global que produzcan, abarcando desde un nivel importantísimo (grandes quemaduras y alteraciones) hasta el nivel ligero, donde se pueden dan cicatrices de tamaño reducido.


Perjuicio personal particular por secuelas

El perjuicio personal particular incrementa la indemnización máxima que se puede obtener tras la valoración del perjuicio personal básico. En este apartado se consideran los siguientes casos:

  • Daños morales complementarios al perjuicio psicofísico, orgánico y sensorial: Estos daños morales derivan de aquellas secuelas que obtienen al menos 60 puntos, o cuando el resultado de las secuelas concurrentes alcanza los 80 puntos como mínimo.
  • Daños morales complementarios al perjuicio estético: En esta casuística, se contemplan los daños morales cuando los perjuicios estéticos alcancen una puntuación de al menos 36 puntos.
  • Perjuicio moral por pérdida de calidad de vida del lesionado: La pérdida de calidad de vida se considera cuando a la víctima le queda impedida o limitada su autonomía personal debido a las secuelas que el accidente de tráfico le han ocasionado, lo cual le causa un perjuicio moral que puede considerarse como muy grave, grave, moderado o leve, dependiendo de cómo de limitado se ha visto en su autonomía.
  • Perjuicio moral por pérdida de calidad de vida de familiares de grandes lesionados: Los familiares de las víctimas que se hayan visto privadas por completo de su autonomía podrán reclamar así mismo el perjuicio moral derivado de esta situación.
  • Pérdida del nasciritus (feto) debido al accidente: Cuando la persona afectada por el accidente de tráfico estuviese embarazada y a consecuencia de ello, el feto perdiese la vida, podrá reclamarse una indemnización. Su cuantía dependerá de la semana de gestación en la que se encontrara la afectada.
  • Perjuicio excepcional: En esta categoría se engloban aquellos daños ocasionados por circunstancias especiales, que no estén contemplados previamente en el baremo. Estos se indemnizarán con un límite máximo del 25% de la indemnización por perjuicio personal básico.

Perjuicio patrimonial por secuelas

El perjuicio patrimonial se divide a su vez en dos variantes: el lucro cesante y el daño emergente.


Lucro cesante

El lucro cesante se refiere al perjuicio económico que provoca la pérdida de rentas que se dejan de percibir como consecuencia de las secuelas sufridas en el accidente. Es por ejemplo el caso que se da cuando la víctima no puede desempeñar su trabajo y a consecuencia de ello debe solicitar una incapacidad temporal o permanente, haciendo que su poder económico disminuya.

En el lucro cesante se distinguen las siguientes categorías:

  • Incapacidad para realizar cualquier trabajo o actividad profesional (incapacidad permanente absoluta)
  • Incapacidad para realizar su trabajo o actividad profesional habitual (incapacidad permanente total)
  • Incapacidad que provoca una disminución parcial de ingresos en el trabajo o actividad profesional (incapacidad permantente parcial)
  • Incapacidad absoluta de la víctima que estaba pendiente de incorporarse al mercado laboral
  • Incapacidad total de la víctima que estaba pendiente de incorporarse al mercado laboral

Daño emergente

En esta categoría se recogen los gastos a los que el afectado debe hacer frente debido a las secuelas provocadas por el accidente de tráfico, como los gastos de asistencia sanitaria, rehabilitación, prótesis... tanto a corto como a largo plazo.


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